Todas las empresas quieren una reserva fácil de trabajadores a tiempo parcial, de empleados temporeros y de autónomos que les permitan reducir los gastos fijos y enfrentar las subidas y las bajadas del mercado.
Los empleados del sector minorista y de los servicios tienden a considerar a los trabajadores como hijos, como estudiantes que buscan empleos de verano. (…) han originado una creciente subcategoría de empleos ficticios.
La decadencia de la producción, así como las olas de reducciones de empleo en el sector público, han sido acompañadas por un crecimiento dramático de la cantidad de puestos de trabajo del sector de los servicios.
La gente trabaja en el comercio minorista para “lograr experiencia”, no para vivir de su empleo. (…) Esta sensación internalizada de transitoriedad perpetua conviene a los empleadores del sector de los servicios, que tienen libertad para dejar que los salarios se estanquen y ofrecer pocas posibilidades de ascenso.
(…) la furia que les produce que las empresas logren con ellos beneficios inimaginables y ver luego que esas ganancias se dedican a la expansión empresarial compulsiva. Al mismo tiempo, el salario de los empleados se estanca e incluso disminuye.
En Europa Occidental, las agencias de trabajo temporal son las empresas que más crecen. Reclutar trabajadores con contratos temporales a largo plazo ha llegado a ser una manera común de entrar en el mercado laboral, y permite a los patronos evitar las leyes que prevén generosos beneficios sociales.

NAOMI KLEIN: No logo